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INIA busca consolidar un programa de mejoramiento genético de forrajeras

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En plena época estival, la generación de variedades forrajeras que se adapten a épocas críticas como el déficit hídrico, cobra especial interés.

El INIA ha trabajado en trébol rosado y bromo y actualmente está concluyendo un proyecto de evaluación de ballica perenne y trébol blanco, que espera continuar para crear  en el mediano plazo variedades chilenas de mejor calidad, mayor producción y persistencia.
 
“Con esta actividad –en la que daremos a conocer los resultados de capturas tecnológicas en Europa y Nueva Zelanda y se entregarán resultados de evaluaciones locales de gramíneas forrajeras- se está comenzando a cerrar el proyecto denominado: Mejoramiento de la competitividad del sector lácteo en el sur de Chile, mediante la búsqueda de germoplasma forrajero para épocas criticas, financiado por InnovaChile de Corfo y ejecutado por el INIA, con el apoyo del Consorcio Lechero y Aproleche Osorno.

Sin embargo, como INIA esperamos que esto sea el inicio de un trabajo más amplio que permita iniciar y consolidar verdaderamente un Programa de Mejoramiento Genético de Forrajeras sólido y exitoso”.

Con estas palabras inauguró el director bi-regional de INIA Remehue, Francisco Salazar, el seminario: “Capturas tecnológicas en mejoramiento genético forrajero a Europa y Nueva Zelanda” y posterior día de campo de “Evaluación de gramíneas forrajeras para períodos críticos”, desarrollado ayer en INIA Remehue y el sector de Pelleco en las cercanías de Osorno.

La autoridad enfatizó que “tenemos claro que el mejoramiento genético es un proceso largo y costoso, pero también sabemos muy bien que al cabo de un tiempo la inversión es altamente rentable y estratégica para los países que deciden desarrollar sus propias variedades”.

Subrayó que “los ejemplos abundan en el mundo, pero en Chile también tenemos muy buenos modelos de gran éxito como el Programa de Mejoramiento Genético de Papa del INIA, que ha generado 9 variedades nacionales, que actualmente –luego de 3 décadas- ocupan más del 50% del mercado y generan negocios por más de 200 millones de dólares al año para el país”.

Añadió que “los trabajos el uva de mesa, arroz, cereales entre otros productos agropecuarios desarrollados por el INIA, son sólo una muestra de la importancia de esta disciplina y su impacto en el mediano y largo plazo”.

El directivo destacó las exitosas iniciativas llevadas a cabo por investigadores como Fernando Ortega,  Doctor en Mejoramiento Genético de Forrajeras de INIA Carillanca, quien desde el año 1989 retomó la línea de trabajo en mejoramiento de forrajeras, concentrándose desde esa fecha en trébol rosado y, en la última década también en bromo, 2 especies con un tremendo potencial productivo.

El investigador Alfredo Torres, director del proyecto que está finalizando, explicó que “la idea de este nuevo trabajo fue abarcar otras especies como ballica perenne y trébol blanco, que tienen gran importancia para el sector lácteo nacional, ya que no sólo obtendremos materiales genéticos de mejor calidad, mayor producción y persistencia, sino que también se abre un nuevo negocio, como es la producción de semillas para el mercado interno e internacional”.

El director de INIA Remehue, junto con resaltar la importancia de esta línea de investigación, agradeció el apoyo de InnovaChile de Corfo, Consorcio Lechero, Aproleche Osorno y los productores Ricardo Michaelis, Augusto Willer, Dieter Konow y Juan Carlos Klocker, que facilitaron sus predios para hacer ensayos, evaluaciones y días de campo del proyecto que está concluyendo.


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