El conflicto que remece a las paltas.

El aumento de volumen de paltas peruanas podría disparar el riesgo de llegada de sunblotch, un viroide que no existe en Chile.  

Andrew Geering, experto australiano en enfermedades agrícolas, plantea que el riesgo es muy alto. Los productores nacionales piden que el SAG permita el ingreso sólo de huertos certificados libres del viroide. Los peruanos estiman que estarían siendo discriminados.

La discusión con Perú por las paltas viene desde hace tiempo. El país vecino no solo ha crecido muy fuerte con uno de los productos estrella dentro de la canasta exportadora chilena, transformándose en un competidor importante en los mercados internacionales.

Sin embargo, en esta ocasión el debate no es por el mercado internacional, sino por el interno. La resistencia de los chilenos, más allá de aprensiones comerciales, es porque la palta peruana puede ser portadora de un viroide conocido como sunblotch, o golpe de sol, que no está en Chile.

Hasta ahora la palta peruana que ingresaba al país venía con un tratamiento para evitar la mosca de la fruta -con bromuro de metilo o con frío-, por lo que la llegada al país era muy limitada.

En 2012 habrían llegado del orden de 700 toneladas, de las cuales cerca del 45% se quedó en el norte en zonas no productoras. La situación hizo crisis porque en estos días el SAG está en proceso de aprobar un nuevo protocolo de ingreso, que elimina la necesidad de tratamiento sanitario.

Y se espera que al no ser obligatorio, las importaciones de palta peruana den un salto y se dispare así el riesgo del ingreso del viroide.

“Si llega a entrar el viroide, el impacto en la productividad podría ser muy alto. Eso puede liquidar los resultados dela industria. Hay que dejar bien en claro que Chile quiere importación de palta, pero de huertos certificados libres de sunblotch.

Es un requerimiento que, por ejemplo, tiene la autoridad neozelandesa respecto de la palta australiana”, explica Adolfo Ochagavía, presidente del Comité de Paltas Hass de Chile.

En realidad, desde diciembre de 2011 que los productores vienen conversando con el SAG para que en el nuevo protocolo se incluyera un párrafo que establezca que la palta que ingrese al país provenga de huertos certificados como libres del sunblotch.

Sin embargo, el nuevo protocolo, que estaba en consulta hasta el 26 de abril, pero que ante la solicitud de los productores extendió el plazo por otros 60 días, no lo incluye.

“Es paradójico que inviertan una suma tan importante de dinero en investigar el virus y que al momento de establecer los nuevos requisitos para el ingreso de la palta de Perú a Chile ni siquiera mencionen que realmente el sunblotch puede ser una plaga cuarentenaria”, enfatiza Francisco Gardiazábal, consultor experto en paltas.

En el SAG indican que, según sus estudios, el riesgo de transmisión es bajo, pero aceptaron extender el plazo de aprobación a la espera de una investigación que en este momento realizan los productores.

Cómo impactó a otros

Según estudios realizados en México y Australia, las semillas de árboles enfermos de sunblotch presentan 100% de infección y los efectos que produce el viroide son de alto impacto: solo el 50% de las paltas que provienen de un árbol infectado maduran, el 10% no lo hace nunca y la mitad de los frutos que maduran tienen hasta 10% menos de peso y su contenido de aceite se reduce 30%. Es decir, un palto contaminado bajaría su productividad entre 30% y 50%.

“Con caídas de ese nivel en rendimientos, la producción se hace inviable, porque no tenemos esos márgenes”, comenta Ochagavía.

Uno de los problemas con el virus es que no siempre es detectable a simple vista. Es decir, en muchos casos es sintomático y entonces las paltas vienen manchadas y deformes, por lo que es fácilmente detectable.

Pero también están los asintomáticos, en los que si bien las paltas parecen sanas, son portadoras del viroide. Y estas son las de mayor riesgo.

El Comité de Paltas Hass de Chile solicitó dos investigaciones, una a Australia y otra a México -ambos países donde existe la enfermedad-, para que el SAG pueda evaluar con nuevos datos si es pertinente modificar el protocolo.

“Creemos que el SAG debiera acoger nuestro planteamiento. Vamos a entregarle información técnica adicional para que pueda complementar su evaluación de riesgo de plaga.

Estamos dispuestos a llegar a las últimas consecuencias, porque creemos que el daño potencial de la industria, si ingresa el viroide, será muy grande”, explica Ochagavía.

Como parte de la campaña informativa que están impulsando, el gremio invitó al científico australiano Andrew Geering, experto en virus agrícolas, para que expusiera ante los productores de palta hass chilenos sobre las características del sunblotch y la experiencia de Australia, donde está presente hace más de sesenta años y donde han logrado, importantes inversiones de por medio, acotarla a ciertas zonas.

“Para mantener la plaga bajo control tuvimos que implementar un esquema de acreditación de viveros, y así asegurarnos de que estábamos plantando material libre de enfermedad. Solo así hemos sido capaces de mantenernos como una industria sana”, dice Geering.

“La estrategia de control más eficaz es aplicar una buena cuarentena para evitar la introducción del virus. Si eso falla, habría que instalar un sistema de viveros acreditados para asegurar que vienen sin la enfermedad”, agrega.

Si bien el SAG ha determinado en su evaluación que el riesgo de que el virus ingrese no supera el 2%, Geering afirma que el contagio es casi ineludible.

“Si el fruto viene de un árbol infectado, las tasas de transmisión vía semilla son de hasta 100% y su propagación puede ser muy rápida, porque existen varios mecanismos de dispersión: como que la semilla caiga al suelo y crezca una planta infectada, transmisión por polen o por contacto de raíces”, dice.

Según explica, basta que se plante el cuesco de la palta o que este se caiga del basurero al suelo para que crezca un palto y se genere un foco de contagio.

Además, la enfermedad se transmite por fusión de raíces. Entonces, si un árbol nace de un cuesco enfermo, sus raíces al unirse a las de otros árboles llevan a la contaminación de los sanos.

Y este riesgo en Chile es alto, pues en los últimos 15 años se ha plantado en alta densidad, es decir, con más árboles por hectárea, lo que hace que las raíces estén más unidas.

Según el experto australiano, en caso de no aplicarse medidas preventivas antes de que ingresen las paltas peruanas al país, el impacto económico puede ser aún mayor.

“Si se detectara el sunblotch en Chile, el SAG tendrían que hacer pruebas en árboles en un radio de al menos diez kilómetros para lograr la delimitación de qué tan lejos puede haber llegado ese patógeno.

Es mucho trabajo y puede costar millones de dólares, sin contar los costos indirectos, como las compensaciones a los agricultores afectados”, sostiene.

Qué dicen los peruanos

Para los productores peruanos de palta hass el accionar de los agricultores chilenos sería un acto discriminatorio.

“Estamos intentando entrar al mercado chileno hace al menos ocho años. La primera traba que surgió fue por la mosca de la fruta, y ahora que hemos logrado demostrar que no es un peligro, aparece esta otra.

Cómo quieren que lo interpretemos, si ni a México ni a Estados Unidos, que son portadores de sunblotch, se les ha pedido una certificación y a nosotros sí”, dice James Bosworth, presidente de la Asociación de Productores de Palta Hass del Perú (ProHass), quien recientemente visitó Chile.

Según explica, lo que ellos piden es que exista paridad.

“Nosotros entendemos que exista preocupación de un posible contagio de una enfermedad, de un virus. El problema es que esta exigencia, esta preocupación, no es compartida por el SAG.

La autoridad sanitaria de Chile, que rige y norma todas las importaciones que se pueden hacer de vegetales frescos o de animales, determina que no es un problema para el país. O sea, la autoridad dice una cosa y los productores otra. Desde nuestro punto de vista es la autoridad la que debe definir si algo ingresa o no”, agrega Bosworth.

Ambos países coinciden en que la entrada de la palta peruana no genera competencia, pues Chile produce entre agosto y marzo y Perú de abril a agosto. Sin embargo, los productores peruanos no encuentran otra explicación a la actitud que han adoptado los chilenos.

“Creemos que existe un temor comercial que es natural. Todos quieren proteger su negocio. Pero la palta peruana jamás llegaría a competir con la chilena porque nuestra producción no alcanza, es solo un complemento.

Nosotros también estamos abiertos a recibir palta chilena, para que nos demos apoyo mutuo entre países. Lo venimos planteando hace años”, diceJosé Antonio Castro, commercial manager de la empresa peruana productora de paltas Agrokasa.

En Chile, se calcula que la industria de paltas alcanza los US$ 450 millones y que el 60% de lo que se produce se comercializa al interior del país. “Se consume mucha palta, igual que en el Perú. Si nos complementamos, los más beneficiados serán los consumidores que tendrán palta todo el año”, añade Bosworth.

En tanto, Ochagavía insiste en que “esto no es un problema con Perú, sino una lucha contra el sunblotch. Lo que estamos pidiendo es un requisito para cualquier país que tenga problemas.

Estamos pidiendo la apertura de la palta chilena a Australia, y lo primero que nos preguntaron es si tenemos sunblotch”.

Recuadro :

31.348 hectáreas de paltas hass hay en Chile.

160 mil toneladas se producen anualmente en el país.

90.347.606 kilos de palta hass fue la exportación en 2012.

22.007,6 hectáreas de paltos tienela V Región, lo que la hace la mayor productora del país.

58.096,7 toneladas son las exportaciones de hass de la V Región, según los datos de Odepa.

(El Mercurio)


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