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CGNA expuso su postura sobre proyecto de obtenciones vegetales ante Comisión de Agricultura del Senado.

CGNA

– Culminó la primera etapa de análisis del proyecto de ley que busca implementar el UPOV 91.

La Comisión de Agricultura del Senado culminó una etapa en la que los parlamentarios escucharon y analizaron diversas posturas sobre el proyecto de ley que regula los derechos sobre obtenciones vegetales, que nace como la ley que sustentará el UPOV de 1991 del cual Chile es adherente.

En esta importante etapa, los legisladores escucharon atentamente la posición de representantes de diversas instituciones del quehacer científico, académico y productivo del país, incluyendo la del Director de I&D del Centro de Genómica Nutricional Agroacuícola, CGNA, (Centro del Programa Regional de CONICYT) Haroldo Salvo-Garrido (Ph. D.), quien fue invitado a exponer su opinión con respecto al proyecto de obtenciones vegetales, que busca dar un marco legal al Convenio Internacional para la Protección de Obtenciones Vegetales y que básicamente se refiere a la regulación de la obtención de semillas de nuevas variedades.

Este proyecto plantea la protección de los obtentores vegetales, de tal manera que el proceso de investigación y desarrollo de nuevas variedades vegetales esté protegido, conforme al derecho de propiedad que está reconocido internacionalmente y, además, instituye el derecho de los productores de guardar sus propias semillas para poder ocuparlas en procesos siguientes.

En esta materia el Director de I&D del CGNA, quien ha dedicado su investigación científica al mejoramiento genético de plantas, desarrollo de estrategias de análisis genético y su aplicación en el mejoramiento de cultivos anuales, especialmente de la calidad nutricional de sus semillas, señaló que “en primer término es muy conveniente tener esta discusión seria sobre esta materia, ya que permite, como a muchos países desarrollados adheridos a esta ley, retornar recursos para continuar el proceso de investigación y desarrollo, para los propios agricultores e industria.

Es un círculo virtuoso donde el que más gana es el propio productor. Está demostrado que el costo de una semilla certificada es insignificante para los beneficios que obtienen los agricultores. Por citar un ejemplo práctico, pero de gran incidencia en el rendimiento, el uso de semilla certificada le permite al pequeño agricultor disminuir la presencia de malezas en sus cultivos.

Normalmente, cuando usan sus propias semillas van multiplicando las malezas que tienen en sus predios y en ocasiones comprometen más del 50% de su propia producción, ya que hay casos en que la presión de malezas que poseen escapa al control de los herbicidas”.

“Lo más importante de esta ley, es que permite generar recursos para hacer variedades de mejor calidad. Actualmente, las demandas de la industria de alimentos son cada vez mayores y específicas, por lo que se requiere aplicaciones más modernas de mejoramiento genético y optimizar los tiempos.

En este punto, por ejemplo, el CGNA en 7 años ha registrado y certificado su primera variedad de lupino dulce que posee 60% de proteína en grano descascarado (poroto soya posee 36% y la torta de soya 46%), el doble porcentaje de aminoácidos azufrados comparado a soya y una digestibilidad en peces de igual calidad de soya.

Este producto no existía en Chile, tampoco existe en el medio internacional, se hizo con conocimiento nacional y con modernas aplicaciones de mejoramiento genético. Lo más importante en esto, es que el agricultor sembrará un producto que la industria requiere, dándole mayor competitividad.

Si hay un retorno al CGNA por el uso de esta semilla, le permitirá al centro continuar haciendo mejores desarrollos para el beneficio del agricultor, industria de alimentos y por sobretodo contribuirá a la alimentación de nuestra comunidad”, ejemplificó Haroldo Salvo.

El Director del CGNA puso de manifiesto la necesidad de que los sectores involucrados y la comunidad conozcan el alcance de esta ley ya que a su juicio existe mucha confusión, “de la discusión en la Comisión de Agricultura, queda claro que hay una gran confusión.

Se confunden los alcances de esta ley con el uso de transgenia y se mezclan temas relativos a la biodiversidad o el germoplasma nativo. Esta ley sólo se centra en una variedad que se ha registrado y certificado.

En cuanto al uso de los recursos genéticos, lo más peligroso es que la ciencia y los mejorados no los utilicen para el beneficio de la humanidad, especialmente hoy cuando hay que hacer frente al cambio climático, producir más en menor espacio y con menor disponibilidad de agua dulce”.

Durante la sesión se pudieron conocer las opiniones de la Fundación de Sociedades Sustentables; de la Asociación Chilena de la Papa; de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas ANAMURI; del Instituto de Investigaciones Agropecuarias; de la Red de Acción en Plaguicidas Chile.

También expuso la Asociación Gremial de Viveros Frutales de Chile; la Federación Gremial Nacional de Productores de Fruta; la Confederación Nacional de Federaciones de Cooperativas y Asociaciones Silvoagropecuarias Chilenas; la Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Agronómicas, Departamento de Producción Agrícola; el Consorcio Biotecnológico Biofrutales; Natural Solutions Corporation Chile; entre otras.

En esta etapa de análisis del proyecto se han presentado múltiples puntos de vista en torno a la protección de nuevas variedades, lo que da cuenta del interés de los legisladores por conocer la postura de los involucrados y también la alta participación de la comunidad.

En una primera reunión ya estuvieron exponiendo el Subsecretario de Agricultura, Álvaro Cruzat; el director Nacional del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, Pedro Bustos; la directora de Asuntos Económicos Multilaterales de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales, Ana Novik; el director Nacional del Instituto Nacional de Propiedad Industria, Maximiliano Santracruz; el vicepresidente del Movimiento Unitario Campesino y Etnias de Chile, Orlando Contreras; el representante de Chile Sin Transgénicos, Iván Santandreu; y el gerente ejecutivo de la Asociación de Productores de Semillas, Mario Schindler.

El senador Juan Antonio Coloma, miembro de la Comisión, indicó que durante este mes de julio “se espera podamos entrar en votación de este tema que desde el punto de vista país agrícola es muy relevante para tener una carta de navegación del futuro en esta materia”.

¿QUÉ ES UPOV?
La Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, UPOV, es una organización de carácter intergubernamental, de la que Chile es parte desde 1996. Dicha Unión, fue establecida en el año 1961 por el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales.

En esa línea, el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (Convenio UPOV) es un acuerdo internacional que data de 1961, el cual ha sido modificado en tres oportunidades: 10 de noviembre de 1972, 23 de octubre de 1978 y 19 de marzo de 1991.

A la fecha, 43 de los 67 miembros de UPOV han adherido al Acta de 1991, encontrándose entre sus miembros países tan diversos como Australia, Albania, China, Corea, Finlandia, Italia, Jordania, Marruecos, Turquía, Singapur y Vietnam y en 2011 la Sala del Senado aprobó el proyecto de acuerdo UPOV 91.

Claudia Castillo Paredes, Periodista. Área de Comunicaciones. ccastillo@conicyt.cl Fono 3654562


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